La gran mayoría de los incendios son apagados antes de volverse fuera de control, pero algunos de ellos, declarados en condiciones climáticas extremas, pueden ser difíciles de extinguir sin un cambio en las condiciones atmosféricas.
Extinción de los incendios
La extinción del fuego forestal comprende una variedad de técnicas, equipamientos y formación que difieren de las utilizadas en los incendios urbanos o de construcciones. En zonas sin recursos o del tercer mundo las técnicas utilizadas pueden ser tan simples como lanzar arena, golpear el fuego con ramas o arrojar cubos de agua. En las zonas desarrolladas, la defensa contra incendios forestales ha experimentado una continua tecnificación.13 Las brigadas antiincendios, convenientemente entrenadas y equipadas, trabajan en conjunción con los equipos aéreos de extinción para apagar llamas, habilitar cortafuegos y proteger recursos naturales y humanos.
La gran mayoría de los incendios son apagados antes de volverse fuera de control, pero algunos de ellos, declarados en condiciones climáticas extremas, pueden ser difíciles de extinguir sin un cambio en las condiciones atmosféricas.
La gran mayoría de los incendios son apagados antes de volverse fuera de control, pero algunos de ellos, declarados en condiciones climáticas extremas, pueden ser difíciles de extinguir sin un cambio en las condiciones atmosféricas.
Prevencion de los incendios forestales
Prevención
La prevención del fuego se basa, por una parte, en intentar evitar que se provoquen incendios forestales, y por otra parte en crear condiciones que minimicen sus consecuencias una vez declarados. En tal sentido, podemos hablar de los siguientes tipos de medidas:
La concienciación social, con la finalidad de educar a la población en un uso racional del fuego, evitando situaciones de riesgo. Puede realizarse mediante campañas informativas5 y multas coercitivas.
El cuidado y planificación de las masas forestales y los bosques, mediante la realización de cortafuegos y una planificada y extensa red de pistas forestales y depósitos de agua.
La limpieza periódica de bosques mediante las oportunas labores selvícolas, así como las labores de desbroce.
Incentivar un mejor aprovechamiento económico de los montes (como por ejemplo la biomasa), ante la observación de que el monte no arde allí donde es rentable, al tener gente que lo cuide por interés propio
La introducción en franjas delimitadoras de especies con un bajo poder combustible.
La realización de quemas preventivas (quema prescrita) durante períodos de bajo riesgo de incendio.
La adopción de medidas legislativas orientadas a prevenir que existan personas o colectivos que puedan sacar beneficio de los incendios.
Reforzar la persecución policial y judicial de los incendiarios para evitar que puedan quedar impunes, así como la vigilancia de aquellos que tras cumplir condena vuelven a quedar en libertad.
Ofrecer recompensas que incentiven a cualquiera que conozca al responsable de un incendio a dar el paso de denunciarlo.
Reforzar los medios de vigilancia de los montes (patrullas, puestos fijos de observación, cámaras, aviones, satélites...) en períodos de alto riesgo de incendio. Recientemente se ha empezado también a usar drones (aviones no tripulados) de vigilancia, con efecto disuasorio.
La prevención del fuego se basa, por una parte, en intentar evitar que se provoquen incendios forestales, y por otra parte en crear condiciones que minimicen sus consecuencias una vez declarados. En tal sentido, podemos hablar de los siguientes tipos de medidas:
La concienciación social, con la finalidad de educar a la población en un uso racional del fuego, evitando situaciones de riesgo. Puede realizarse mediante campañas informativas5 y multas coercitivas.
El cuidado y planificación de las masas forestales y los bosques, mediante la realización de cortafuegos y una planificada y extensa red de pistas forestales y depósitos de agua.
La limpieza periódica de bosques mediante las oportunas labores selvícolas, así como las labores de desbroce.
Incentivar un mejor aprovechamiento económico de los montes (como por ejemplo la biomasa), ante la observación de que el monte no arde allí donde es rentable, al tener gente que lo cuide por interés propio
La introducción en franjas delimitadoras de especies con un bajo poder combustible.
La realización de quemas preventivas (quema prescrita) durante períodos de bajo riesgo de incendio.
La adopción de medidas legislativas orientadas a prevenir que existan personas o colectivos que puedan sacar beneficio de los incendios.
Reforzar la persecución policial y judicial de los incendiarios para evitar que puedan quedar impunes, así como la vigilancia de aquellos que tras cumplir condena vuelven a quedar en libertad.
Ofrecer recompensas que incentiven a cualquiera que conozca al responsable de un incendio a dar el paso de denunciarlo.
Reforzar los medios de vigilancia de los montes (patrullas, puestos fijos de observación, cámaras, aviones, satélites...) en períodos de alto riesgo de incendio. Recientemente se ha empezado también a usar drones (aviones no tripulados) de vigilancia, con efecto disuasorio.
Tipos de incendios
El estudio de los incendios forestales distingue entre distintos tipos de fuegos, lo cual resulta útil a la hora de considerar las medidas más apropiadas de prevención y/o de extinción dado que pueden ser diferentes para uno u otro caso.
Según por donde se propaga:
Fuego de suelo o subsuelo:
El fuego se propaga por la materia orgánica en descomposición y las raíces. Casi siempre se queman despacio y en combustión incandescente (poca o ausencia de llama) al no disponer de suficiente oxígeno.
Fuego de superficie:
El incendio se propaga por el combustible que encontramos sobre el suelo, incluye la hojarasca, hierbas, arbustos y madera caída pero no inmersa en la hojarasca en descomposición.
Fuego de copas:
Antorcheo o Coronamiento: Paso de fuego de superficie a fuego de copas, pero solo de forma puntual en algunos pies.
Copas pasivo: Es el fuego que avanza por las copas de los árboles acoplado y dependiente de un fuego de superficie, si se extingue este se detiene el de copas.
Copas activo: Es el fuego que avanza por las coronas de los árboles independientemente de la superficie. Solo se puede atacar de forma indirecta y suele necesitar un viento mayor de 30 km/h y proximidad de copas (alta densidad aparente de copas y largas copas).
Según el tamaño:
Los grandes incendios forestales (GIF). Se definen así aquellos incendios que superan las 500 hectáreas forestales afectadas.3 Se caracterizan por un comportamiento que queda fuera de la capacidad del sistema de extinción, ya sea por las elevadas longitudes de llama, por las altas velocidades de propagación o por la presencia de actividad de fuego de copas. Estos incendios no son muy frecuentes pero son el problema real, ya que calcinan enormes superficies en pocas horas o días. En España son GIF menos del 1% de los incendios forestales declarados, pero en términos de superficie quemada representan cerca del 50%. 3
Incendios normales. Aquellos con una extensión entre 1 ha y 500 ha.
Conatos. Los que no superan 1 hectárea de superficie quemada.
Según el elemento que rige el incendio:
Combustible, gas, topográfico, conducido por viento

Según por donde se propaga:
Fuego de suelo o subsuelo:
El fuego se propaga por la materia orgánica en descomposición y las raíces. Casi siempre se queman despacio y en combustión incandescente (poca o ausencia de llama) al no disponer de suficiente oxígeno.
Fuego de superficie:
El incendio se propaga por el combustible que encontramos sobre el suelo, incluye la hojarasca, hierbas, arbustos y madera caída pero no inmersa en la hojarasca en descomposición.
Fuego de copas:
Antorcheo o Coronamiento: Paso de fuego de superficie a fuego de copas, pero solo de forma puntual en algunos pies.
Copas pasivo: Es el fuego que avanza por las copas de los árboles acoplado y dependiente de un fuego de superficie, si se extingue este se detiene el de copas.
Copas activo: Es el fuego que avanza por las coronas de los árboles independientemente de la superficie. Solo se puede atacar de forma indirecta y suele necesitar un viento mayor de 30 km/h y proximidad de copas (alta densidad aparente de copas y largas copas).
Según el tamaño:
Los grandes incendios forestales (GIF). Se definen así aquellos incendios que superan las 500 hectáreas forestales afectadas.3 Se caracterizan por un comportamiento que queda fuera de la capacidad del sistema de extinción, ya sea por las elevadas longitudes de llama, por las altas velocidades de propagación o por la presencia de actividad de fuego de copas. Estos incendios no son muy frecuentes pero son el problema real, ya que calcinan enormes superficies en pocas horas o días. En España son GIF menos del 1% de los incendios forestales declarados, pero en términos de superficie quemada representan cerca del 50%. 3
Incendios normales. Aquellos con una extensión entre 1 ha y 500 ha.
Conatos. Los que no superan 1 hectárea de superficie quemada.
Según el elemento que rige el incendio:
Combustible, gas, topográfico, conducido por viento
Incendios Forestales
Un incendio forestal
Es el fuego que se extiende sin control en terreno forestal o silvestre, afectando a combustibles vegetales, flora y fauna. Un incendio forestal se distingue de otros tipos de incendio por su amplia extensión, la velocidad con la que se puede extender desde su lugar de origen, su potencial para cambiar de dirección inesperadamente, y su capacidad para superar obstáculos como carreteras, ríos y cortafuegos.
Causas
Paisaje tras un incendio, en Alcalá la Real, Jaén, España.
Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.
El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30 % las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la posibilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelven significativa.
Por otro lado, al margen de que las condiciones físicas sean más o menos favorecedoras de un incendio, hay que destacar que en la gran mayoría de los casos no son causas naturales las que provocan el fuego, sino la acción humana, ya sea de manera intencionada o no.
Es el fuego que se extiende sin control en terreno forestal o silvestre, afectando a combustibles vegetales, flora y fauna. Un incendio forestal se distingue de otros tipos de incendio por su amplia extensión, la velocidad con la que se puede extender desde su lugar de origen, su potencial para cambiar de dirección inesperadamente, y su capacidad para superar obstáculos como carreteras, ríos y cortafuegos.
Causas
Paisaje tras un incendio, en Alcalá la Real, Jaén, España.
Si bien las causas inmediatas que dan lugar a los incendios forestales pueden ser muy variadas, en todos ellos se dan los mismos presupuestos, esto es, la existencia de grandes masas de vegetación en concurrencia con periodos más o menos prolongados de sequía.
El calor solar provoca deshidratación en las plantas, que recuperan el agua perdida del sustrato. No obstante, cuando la humedad del terreno desciende a un nivel inferior al 30 % las plantas son incapaces de obtener agua del suelo, con lo que se van secando poco a poco. Este proceso provoca la emisión a la atmósfera de etileno, un compuesto químico presente en la vegetación y altamente combustible. Tiene lugar entonces un doble fenómeno: tanto las plantas como el aire que las rodea se vuelven fácilmente inflamables, con lo que el riesgo de incendio se multiplica. Y si a estas condiciones se suma la existencia de períodos de altas temperaturas y vientos fuertes o moderados, la posibilidad de que una simple chispa provoque un incendio se vuelven significativa.
Por otro lado, al margen de que las condiciones físicas sean más o menos favorecedoras de un incendio, hay que destacar que en la gran mayoría de los casos no son causas naturales las que provocan el fuego, sino la acción humana, ya sea de manera intencionada o no.
Desastre medioambiental
Un desastre medioambiental es un desastre en el medio ambiente natural debido a la actividad humana. No se debe confundir con el concepto de desastres naturales.
Historia
En este caso, el impacto de la alteración realizada por el ser humano del ecosistema ha llevado a consecuencias generalizadas y / o de larga duración.3 Se pueden incluir las muertes de los animales (incluyendo humanos) y las plantas, o la alteración grave de la vida humana, que probablemente requiera de la migración.4
Los desastres ambientales pueden tener un efecto sobre la agricultura, la biodiversidad, la economía y la salud humana. Las causas son la contaminación, el agotamiento de los recursos naturales, la actividad industrial o agrícola.
Video del Relampago del Catatumbo
https://www.google.co.ve/url?sa=t&rct=j&q=&esrc=s&source=web&cd=1&cad=rja&uact=8&ved=0ahUKEwjNnc330cjXAhWMOCYKHcvNCykQ3ywIJjAA&url=https%3A%2F%2Fwww.youtube.com%2Fwatch%3Fv%3DVBXrB-uMCRI&usg=AOvVaw1TZ1cugjuhVLwlfWCpRTnX
Antecedentes del Relámpago del Catatumbo
Se dice que el primer escrito donde se menciona al relámpago del Catatumbo fue el poema épico "La Dragontea" de Lope de Vega, publicado en 1597, narrativa de la derrota del pirata inglés Francis Drake por el alcalde de Nombre de Dios, Diego Suárez de Amaya, se ha demostrado recientemente que esta afirmación se ha debido a una posible confusión por parte de algunos autores. El naturalista y explorador prusiano Alejandro de Humboldt lo describió como "explosiones eléctricas que son como fulgores fosforescentes...". Fue reseñado luego por el geógrafo italiano Agustín Codazzi como un "relámpago continuado que parece surgir del río Zulia y sus alrededores".
Entre los principales estudios modernos se encuentra el realizado por Melchor Centeno, quien atribuye el origen de las tormentas eléctricas a la circulación cerrada de vientos en la región.
Entre 1966 y 1970, el científico Andrés Zavrostky junto a ayudantes de la Universidad de los Andes, realizó tres expediciones, a Santa Bárbara del Zulia con las cuales concluye que la localización tendría varios epicentros en las ciénagas del Parque nacional Ciénagas de Juan Manuel de Aguas Claras y Aguas Negras al oeste del lago de Maracaibo; sin penetrar en las mismas. Y sugiere en 1991 que el fenómeno ocurre por el encuentro de corrientes de aire frías y calientes sin descartar el uranio como posible agente cocausal, aunque este último hecho no pasa de ser mera especulación. Adicionalmente vale la pena considerar el aporte del hidrometeorólogo Julio Lescarboura Sola quien en su tesis de grado y en estudios ulteriores a lo largo de su vida hizo considerables aportes al estudio y probable origen de este fenómeno.
Entre 1997 y 2000, un equipo encabezado por Nelson Falcón de la Universidad de Carabobo realiza varias expediciones y logran ubicar los epicentros del fenómeno en el interior de las Ciénagas de Juan Manuel, y realizan el primer modelo microfísico del relámpago del Catatumbo, identificando al metano como una de las principales causas del fenómeno, aunque también es un modelo general de la electrificación de nubes; aún falta por confirmarse con medidas exactas en el interior de la nubes del relámpago. El metano parece también asociado a los relámpagos de Titan (satélite de Saturno) y aparece vinculado a otras áreas de gran actividad electroatmosférica, como el sur de Florida y África central. Según este modelo el metano proviene no solo de las ciénagas del sur del lago sino también de fisuras en el manto rocoso, rico en kerogeno III, un producto asociado a grandes depósitos de hidrocarburos ligeros, comunes en la cuenca del lago de Maracaibo. A diferencia de otras hipótesis, este es un modelo cuantitativo y con un enfoque de la física de las descargas observadas; se trata de una teoría y no una mera conjetura sobre «choques» de frentes de aire fríos y calientes que explicarían la pluviosidad pero no la permanente e inusual actividad eléctrica observada. Sin embargo, se ha demostrado en años recientes56 que el modelo del metano no reproduce las observaciones: predice más rayos en épocas de sequía y menos en épocas de lluvia, lo que contradice los datos de satélite y superficie.
Un equipo del Centro de Modelado Científico de Universidad del Zulia, liderado por Ángel G. Muñoz, inicia luego del año 2000 a investigar las relaciones entre variables atmosféricas que puedan proporcionar una mejor explicación de la actividad tormentosa (y por consiguiente eléctrica) en la Cuenca del Lago de Maracaibo (CLM). Muñoz y Díaz-Lobatón (2011)2 se muestran las variaciones en la actividad electroatmosférica en la región noroeste de Venezuela y se destacan las implicaciones que tienen tanto el Chorro de Bajo Nivel del Caribe7 como los desplazamientos de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) en la fenomenología observable de los Relámpagos del Catatumbo. Por último, Díaz-Lobatón y Muñoz (2012)8 muestran la alta correlación existente entre la energía potencial disponible para convección (CAPE), vientos meridionales (Norte-Sur) y la actividad eléctrica en la CLM. Las investigaciones más recientes de ese centro de investigación sugieren un rol importante en la modulación de las descargas eléctricas por parte del Jet Nocturno de Bajo Nivel de la CLM.9
El relámpago ha tenido ciertas épocas con menor intensidad, especialmente durante la época de sequía en el norte de Venezuela. Sin embargo, es normal que el fenómeno presente ciertas fluctuaciones que, en gran parte, se compensen entre sí.
Entre los principales estudios modernos se encuentra el realizado por Melchor Centeno, quien atribuye el origen de las tormentas eléctricas a la circulación cerrada de vientos en la región.
Entre 1966 y 1970, el científico Andrés Zavrostky junto a ayudantes de la Universidad de los Andes, realizó tres expediciones, a Santa Bárbara del Zulia con las cuales concluye que la localización tendría varios epicentros en las ciénagas del Parque nacional Ciénagas de Juan Manuel de Aguas Claras y Aguas Negras al oeste del lago de Maracaibo; sin penetrar en las mismas. Y sugiere en 1991 que el fenómeno ocurre por el encuentro de corrientes de aire frías y calientes sin descartar el uranio como posible agente cocausal, aunque este último hecho no pasa de ser mera especulación. Adicionalmente vale la pena considerar el aporte del hidrometeorólogo Julio Lescarboura Sola quien en su tesis de grado y en estudios ulteriores a lo largo de su vida hizo considerables aportes al estudio y probable origen de este fenómeno.
Entre 1997 y 2000, un equipo encabezado por Nelson Falcón de la Universidad de Carabobo realiza varias expediciones y logran ubicar los epicentros del fenómeno en el interior de las Ciénagas de Juan Manuel, y realizan el primer modelo microfísico del relámpago del Catatumbo, identificando al metano como una de las principales causas del fenómeno, aunque también es un modelo general de la electrificación de nubes; aún falta por confirmarse con medidas exactas en el interior de la nubes del relámpago. El metano parece también asociado a los relámpagos de Titan (satélite de Saturno) y aparece vinculado a otras áreas de gran actividad electroatmosférica, como el sur de Florida y África central. Según este modelo el metano proviene no solo de las ciénagas del sur del lago sino también de fisuras en el manto rocoso, rico en kerogeno III, un producto asociado a grandes depósitos de hidrocarburos ligeros, comunes en la cuenca del lago de Maracaibo. A diferencia de otras hipótesis, este es un modelo cuantitativo y con un enfoque de la física de las descargas observadas; se trata de una teoría y no una mera conjetura sobre «choques» de frentes de aire fríos y calientes que explicarían la pluviosidad pero no la permanente e inusual actividad eléctrica observada. Sin embargo, se ha demostrado en años recientes56 que el modelo del metano no reproduce las observaciones: predice más rayos en épocas de sequía y menos en épocas de lluvia, lo que contradice los datos de satélite y superficie.
Un equipo del Centro de Modelado Científico de Universidad del Zulia, liderado por Ángel G. Muñoz, inicia luego del año 2000 a investigar las relaciones entre variables atmosféricas que puedan proporcionar una mejor explicación de la actividad tormentosa (y por consiguiente eléctrica) en la Cuenca del Lago de Maracaibo (CLM). Muñoz y Díaz-Lobatón (2011)2 se muestran las variaciones en la actividad electroatmosférica en la región noroeste de Venezuela y se destacan las implicaciones que tienen tanto el Chorro de Bajo Nivel del Caribe7 como los desplazamientos de la Zona de Convergencia Intertropical (ZCIT) en la fenomenología observable de los Relámpagos del Catatumbo. Por último, Díaz-Lobatón y Muñoz (2012)8 muestran la alta correlación existente entre la energía potencial disponible para convección (CAPE), vientos meridionales (Norte-Sur) y la actividad eléctrica en la CLM. Las investigaciones más recientes de ese centro de investigación sugieren un rol importante en la modulación de las descargas eléctricas por parte del Jet Nocturno de Bajo Nivel de la CLM.9
El relámpago ha tenido ciertas épocas con menor intensidad, especialmente durante la época de sequía en el norte de Venezuela. Sin embargo, es normal que el fenómeno presente ciertas fluctuaciones que, en gran parte, se compensen entre sí.
Localización del Relámpago del Catatumbo
El relámpago del Catatumbo se suele desarrollar entre las coordenadas de 8º 30' y 9º 45' de latitud norte y los 71º y 73º de longitud oeste, lo que supone una zona muy extensa aunque, como es lógico, no toda esta zona tiene siempre la misma actividad tormentosa. Las áreas más remotas de esta extensa zona están ocupadas por grupos indígenas motilones, que siempre resistieron tenazmente la dominación por parte de los españoles primero y de los que intentaban explotar su territorio después. Y fue muy recientemente cuando aceptaron la participación de misioneros capuchinos españoles (ya en la segunda mitad del siglo XX), los cuales fundaron varios pueblos de misión como el de El Tukuko y otras. En El Tukuko se instaló una sencilla estación meteorológica y en varios años de observación el monto pluviométrico anual nunca bajó de los 4.000 mm lo que sirve para dar un ejemplo de la lluviosidad de la zona. A su vez, ello explica también el gran caudal del río Catatumbo que, con unos 500 km de longitud, es navegable en gran parte de su recorrido. La parte final de su curso tiene numerosos meandros y entrega al lago de Maracaibo una enorme cantidad de sedimentos, desembocando en un delta que se ha construido en el propio lago. En realidad, si no fuera porque el lago constituye una zona de hundimiento del terreno (es decir, una cuenca sedimentaria o de subsidencia) hace mucho tiempo que los sedimentos aportados por dicho río hubieran cubierto completamente el lago.
Relámpago del catatumbo
Este fenómeno se caracteriza por la aparición de una serie de relámpagos de manera casi continua y prácticamente silente por las grandes distancias que se necesitan para observar el fenómeno, el cual se produce en nubes de gran desarrollo vertical formando descargas eléctricas entre 1 y casi 4 kilómetros de altura, a medida que los vientos asociados al Jet Nocturno de Bajo Nivel de la Cuenca del Lago de Maracaibo penetran en la superficie del lago en horas de la tarde (cuando la evaporación es mayor) y se ven obligados a ascender por el sistema montañoso de Perijá (de 3.750 msnm) y la Cordillera de Mérida, el ramal venezolano de los Andes (de hasta 5.000 msnm, aproximadamente).
El origen de este fenómeno está en el efecto orográfico de estas cordilleras que encierran y frenan los vientos del noreste; así, se producen nubes de gran desarrollo vertical, concentradas principalmente en la cuenca del río Catatumbo. Este fenómeno es muy fácil de ver desde cientos de kilómetros de distancia, como desde Cúcuta, en Colombia, o desde el propio lago (donde no suelen presentarse nubes durante la noche). Por ello, también se conoce como el Faro de Maracaibo, ya que las embarcaciones que surcaban la zona podían navegar durante la noche sin problemas en la época de la navegación a vela. Puede ocurrir hasta 260 veces al año y dura hasta 10 horas por noche; además, este fenómeno puede alcanzar las 60 descargas por minuto.
Arcoiris de Fuego
Un arco circunhorizontal (esto es, horizontal a la superficie terrestre) o arco iris de fuego es un fenómeno óptico atmosférico en forma de halo similar a un arco iris, pero se diferencia en que es más corto, de mayor espesor y no es causado por la refracción de luz en gotas de agua, sino a través de cristales de hielo en nubes cirrus.
Ocurre solo cuando el sol está alto en el cielo, por lo menos 58° sobre el horizonte, y solo puede ocurrir en presencia de nubes cirrus. Por esto no puede ser observado en latitudes superiores a 55°, excepto ocasionalmente desde montañas.
El fenómeno es bastante raro porque los cristales de hielo deben estar alineados horizontalmente para refractar el alto Sol. El arco es formado a medida que los rayos de luz entran en los cristales hexagonales planos orientados horizontalmente a través de una cara de lado vertical, y salen por la cara inferior. Es la inclinación de 90° la que produce los colores, y si la alineación de los cristales es correcta, hace que la nube cirrus completa brille como una llama arco iris.
Un arco circunhorizontal puede ser confundido con un arco infralateral cuando el Sol está alto en el cielo; el primero está siempre orientado horizontalmente mientras que el segundo está orientado como una sección de un arco iris, por ejemplo como un arco estirándose por arriba del horizonte.
Un ejemplar particularmente bueno (muy parecido al de la foto del inicio) fue fotografiado sobre el noroeste de Idaho el 3 de junio del 2006, y fue publicado en el New Scientist3 y el Daily Mail (este último bajo el subtítulo de "arcoíris en llamas"). Como el evento fue regularmente mostrado en National Geographic News,4 las noticias se difundieron rápidamente por Internet.


Ocurre solo cuando el sol está alto en el cielo, por lo menos 58° sobre el horizonte, y solo puede ocurrir en presencia de nubes cirrus. Por esto no puede ser observado en latitudes superiores a 55°, excepto ocasionalmente desde montañas.
El fenómeno es bastante raro porque los cristales de hielo deben estar alineados horizontalmente para refractar el alto Sol. El arco es formado a medida que los rayos de luz entran en los cristales hexagonales planos orientados horizontalmente a través de una cara de lado vertical, y salen por la cara inferior. Es la inclinación de 90° la que produce los colores, y si la alineación de los cristales es correcta, hace que la nube cirrus completa brille como una llama arco iris.
Un arco circunhorizontal puede ser confundido con un arco infralateral cuando el Sol está alto en el cielo; el primero está siempre orientado horizontalmente mientras que el segundo está orientado como una sección de un arco iris, por ejemplo como un arco estirándose por arriba del horizonte.
Un ejemplar particularmente bueno (muy parecido al de la foto del inicio) fue fotografiado sobre el noroeste de Idaho el 3 de junio del 2006, y fue publicado en el New Scientist3 y el Daily Mail (este último bajo el subtítulo de "arcoíris en llamas"). Como el evento fue regularmente mostrado en National Geographic News,4 las noticias se difundieron rápidamente por Internet.
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