Este fenómeno se caracteriza por la aparición de una serie de relámpagos de manera casi continua y prácticamente silente por las grandes distancias que se necesitan para observar el fenómeno, el cual se produce en nubes de gran desarrollo vertical formando descargas eléctricas entre 1 y casi 4 kilómetros de altura, a medida que los vientos asociados al Jet Nocturno de Bajo Nivel de la Cuenca del Lago de Maracaibo penetran en la superficie del lago en horas de la tarde (cuando la evaporación es mayor) y se ven obligados a ascender por el sistema montañoso de Perijá (de 3.750 msnm) y la Cordillera de Mérida, el ramal venezolano de los Andes (de hasta 5.000 msnm, aproximadamente).
El origen de este fenómeno está en el efecto orográfico de estas cordilleras que encierran y frenan los vientos del noreste; así, se producen nubes de gran desarrollo vertical, concentradas principalmente en la cuenca del río Catatumbo. Este fenómeno es muy fácil de ver desde cientos de kilómetros de distancia, como desde Cúcuta, en Colombia, o desde el propio lago (donde no suelen presentarse nubes durante la noche). Por ello, también se conoce como el Faro de Maracaibo, ya que las embarcaciones que surcaban la zona podían navegar durante la noche sin problemas en la época de la navegación a vela. Puede ocurrir hasta 260 veces al año y dura hasta 10 horas por noche; además, este fenómeno puede alcanzar las 60 descargas por minuto.
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